Comunicado oficial de la comunidad
Precisiones al comunicado Se 8/2026
Precisiones al comunicado de la Custodia de la Inmaculada Concepción — Capuchinos del Ecuador, del 2 de septiembre de 2026
Quito, 30 de septiembre de 2026
A la querida comunidad católica del Ecuador y, con filial respeto, a sus Pastores
Habiendo tomado conocimiento del comunicado N.º Se 8/2026, emitido en Quito el 2 de septiembre de 2026 por la Custodia de la Inmaculada Concepción — Capuchinos del Ecuador, y a fin de evitar equívocos entre los fieles, formulamos con respeto las siguientes precisiones acerca del Padre Miguel María. Lo hacemos sin ánimo de polemica, con disposiciones de caridad, buscando que triunfe la verdad.

Primero — sobre su pertenencia a la Orden
El comunicado afirma que el Padre Miguel María no pertenece a la Orden de Hermanos Menores Capuchinos. Conviene distinguir dos planos, porque en cada uno la respuesta es distinta.
En derecho es exacto, y él nunca ha dicho otra cosa: no figura entre los miembros de la Orden capuchina tal como hoy se gobierna, no se ha presentado jamás como tal y no invoca autoridad alguna derivada de ella. Su situación canónica se expone sin reservas en los puntos siguientes.
En cuanto a la vida que profesa, la respuesta es otra. El hábito que viste no es un disfraz ni una insignia usurpada; es la forma de vida que abrazó con sus votos en una comunidad capuchina, y su compromiso con esa vocación sigue vinculándole. La vive conforme a la Regla genuina de San Francisco y a las leyes propias y tradicionales que todavía rigieron a los Capuchinos en tiempos del Padre Pío, y no conforme a la observancia que la Orden adoptó tras el Capítulo General de 1968, por entender en conciencia que aquellos cambios relajaron la disciplina primitiva para adaptarla al mundo.
Esta diferencia, nacida de la fidelidad a la Tradición que el Padre ha querido guardar, toca la observancia y la liturgia, y también el modo de custodiar y transmitir la fe, allí donde la orientación sinodal de estos años le parece alejarse de ella. Aun así, a los hermanos que siguen el otro camino los sigue teniendo por hermanos.
Segundo — sobre los Capuchinos de Morgon
Es igualmente cierto que dicha comunidad no está reconocida por la Orden oficial. Su fundador, el padre Eugenio de Villeurbanne (Francia), se dedicó durante años a la vida misionera, incluyendo varias misiones en África Central. Con la llegada de los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II y las consiguientes modificaciones en la liturgia y las costumbres de la Orden capuchina, el padre Eugenio —al igual que el padre Pío— experimentó un profundo desconcierto y un dilema de conciencia. Ante la imposibilidad de conciliar su voluntad de fidelidad a la observancia tradicional (contemplación, ascetismo y espíritu de pobreza de San Francisco) dentro de las estructuras oficiales de la Orden en un periodo de fuerte transformación institucional, optó por preservar la antigua Regla y la liturgia romana tradicional. Por su parte, el padre Miguel María dejó dicha comunidad en noviembre de 2025, con la bendición de su confesor y director espiritual, con el propósito principal de asociar a la disciplina las obras de misericordia, conforme al santo Evangelio y a la Regla original del Patriarca de Asís. Desde entonces, no vive bajo su gobierno ni habla en su nombre, para poder incarnar plenamente la vida misionera que su vocación franciscana le demandaba, poniendo en práctica su lema: «Tengo compasión de la multitud. » (Mateo 15, 32), y guiados por el doble faro de «Guarda el depósito de la fe. » (2 Timoteo 1, 14) y «En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el Amor. » (Santa Teresita del Niño Jesús).
Tercero — sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Aquí se encuentra el punto que requiere corrección. El comunicado afirma, con la prudente salvedad de basarse en «informaciones recibidas», que los Capuchinos de Morgon forman parte de la Fraternidad. Se trata de dos entidades distintas. Los Capuchinos de Morgon son una comunidad autónoma, con superior y gobierno propios; su cercanía histórica con la Fraternidad no equivale a pertenencia, y consta públicamente que las relaciones entre ambas se han distanciado.
En cuanto al Padre, la precisión es aún más clara: no pertenece a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ni tiene adhesión formal a ella, ni vinculo particular. Siendo la adhesión formal el criterio que establece el decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del 2 de julio de 2026, resulta evidente que dicho decreto no le alcanza, por cuanto no concurre en él el supuesto que sanciona.
(Nota: El 11 de julio de 2026, la FSSPX interpuso formalmente un recurso jerárquico preliminar dotado, a su juicio, de un efecto suspensivo automático que suspende la ejecución del decreto mientras la Sede Apostólica examina la solicitud. En cuanto al fondo, la argumentación de la FSSPX se ancla en un estado de necesidad invocado frente a la crisis generalizada de la fe, para defender el depósito católico inmutable.)
Cuarto — sobre su situación canónica
Con entera transparencia: el Padre se encuentra en proceso de regularización canónica. Ha acudido a la autoridad episcopal pidiendo ser acogido con su misión, y prosigue esas gestiones. Reconoce la jerarquía establecida y profesa íntegramente la fe católica. No pretende ejercer el ministerio al margen de la autoridad de la Iglesia, sino dentro de ella, y hacia esa plena regularidad camina.
Por esta misma razón, hacemos nuestro el consejo que el comunicado dirige a los fieles: que verifiquen siempre las licencias y autorizaciones de quienes ejercen el ministerio. Quien obra en verdad nada teme de que se le verifique.
Quinto — sobre el fondo
No le corresponde al Padre disputar con sus hermanos capuchinos, a quienes guarda respeto y de cuya Orden ha recibido el ejemplo de tantos santos. Si ha seguido este camino no ha sido por espíritu de ruptura, sino por el deseo de servir a los pobres y de misionar en Iberoamérica, conforme al ideal seráfico de nuestro Padre San Francisco de Asís.
Sanado por intercesión de Nuestra Señora del Buen Suceso, desea cumplir el voto que entonces hizo: cooperar en la restauración del auténtico espíritu misionero franciscano, que ganó para Cristo y para su Iglesia a Iberoamérica, hoy herida por una dolorosa apostasía. Hijo espiritual del Padre Pío, quien le ordenó salir en misión, quiere llevar a sus hermanos a imitar verdaderamente al estigmatizado de San Giovanni Rotondo, tanto en el altar del Santo Sacrificio como en el confesionario de la Misericordia.
Encomendamos su causa a Dios y a la intercesión de Nuestra Señora del Buen Suceso. Pedimos a quien lea estas líneas la caridad de un juicio sereno y, sobre todo, el auxilio de su oración.
Fraternalmente en Cristo y en San Francisco,
La comunidad